7 consejos para conseguir comentarios

Si vienes a por una fórmula fácil y rápida, te advierto desde ya que no pierdas el tiempo. No existe un botón expendedor de comentarios. Lo único que te voy a ofrecer son consejos para fortalecer esta amarga relación que hay entre los escritores y sus lectores fantasmas. Servirán dependiendo del escritor y dependiendo del fantasma (por desgracia no tenemos forma de contactar con el más allá. Sólo conocemos técnicas para hacer cosquillear los dedos de los del más acá).

1º  No pidas comentarios si no es de una forma sutil.

Cuando leemos al final de un capítulo una frase que pide comentarios, puede causar dos reacciones: De cansancio, si es el típico recordatorio que ralla la acusación, o de afinidad, si el escritor se lo ha tomado con humor y ha mezclado la petición con una broma o ha usado un recurso novedoso.

Ejemplos:

Evítalo: «No olvides comentar, que será gratis pero esto me quita tiempo que podría invertir en trabajar para alimentar a mis seis hijos y cuatro perros»

Pasable: «Se agradecen comentarios».

Divertido: «Se buscan comentarios. Si los encuentras, no dudes en dejarlos en la casilla de texto de más abajo. Se recompensará la originalidad con galletitas virtuales y promesas de amor pasajero».

Me tienes en el saco: «No escribas comentarios. Repetimos: No escribas comentarios. Si lo hicieras, no nos haremos responsable de las consecuencias, pudiendo darse casos de histeria escritoril, subidones de adrenalina, risa psicópata y quizás ramalazos de inspiración repentina, con el espantoso resultado del avance en la trama de esta historia».

2º No exijas un número determinado de comentarios.

A priori esta técnica suele ser efectiva, pero a la larga los lectores se terminan agobiando, se cansan o empiezan a verte como un cobrador, siempre enfadado y exigiendo los comentarios que se te deben. La imagen que das de ti es importante, y si lo único que muestras son exigencias y reprimendas constantes, conseguirás que te asocien con sentimientos desagradables.

Aparte, en Internet hay miles de historias, de las cuales la mitad son legibles. La mitad de estas son entretenidas. La mitad de estas son originales y la mitad de estas son buenas. Este dato podría hacerte creer que una dieciseisava parte de las historias de la red compiten con la tuya, y siguen siendo cientos de historias, pero la triste realidad es que los lectores se conforman con que sean legibles, y a veces incluso con menos, así que no creas que si abandonas tu novela, ellos van a salir mal parados.

Quien más puede perder, eres tú, a menos de que la termines en privado y te la acepte una editorial, convirtiéndote en éxito de ventas, claro. Pero para ellos será un «Vaya, me he quedado sin esta lectura. Buscaré otra similar».

3º Responde a los comentarios elaborados, aparte de a las dudas.

A veces el número de comentarios que recibimos, aunque sea bajo, es superior al tiempo que tenemos para responderlo. Se entiende que te saltes los mensajes que contengan sólo tres palabras (caso de «contipliss», «síguela», «está buena» y variantes), aunque no pierdes nada por darles las gracias.

Sin embargo, cuando un lector se estruja el cerebro para dejarte un comentario ingenioso, aunque sólo sea una frase corta, merece algo de tu atención. La ha tenido, sin duda, porque todos leemos los comentarios que recibimos, nos retorcemos las manos, sonreímos como dementes lobotomizados y se nos hace agua el corazoncito, aunque sólo ponga «Qué fuerte me parece, tía. O me das la actualización para antes del domingo o me busco a otra (historia) que me baje el calentón».

Así que se una buena persona y responde, más que sea para decir que sus palabras te han puesto una sonrisa en el rostro. Piensa que si es un comentador recurrente y se da cuenta de que nunca le respondes, empezará a sentir que habla con el vacío. Y esa sensación, la de escribir y no recibir respuesta, ya la conoces tú, ¿verdad? No quieres ser el culpable de que otra persona sufra por tu indiferencia.

Claro que si tienes cientos de mensajes, no vas a tener tiempo para todos y tendrás que centrarte en las poesías de amor eterno y en las preguntas directas. Pero si recibieras cientos de mensajes, no estarías leyendo este artículo. Bueno, no estarías leyéndolo en buscas de consejos. La curiosidad nos afecta a todos por igual.

4º No subas varios capítulos el mismo día.

Algunos lectores están concienciados y saben lo mucho que nos gusta que nos escriban, por eso se toman la molestia de pararse capítulo tras capítulo para darte su impresión de la historia. En algunos casos sin embargo, aunque estén adiestrados y tengan un entrenamiento digno de la KGB, la historia es tan adictiva, tus finales de escena son tan emocionantes, que no pueden resistir el impulso y le dan al botón de siguiente capítulo sin pasar por la caja de texto.

No los culpes. Tú eres el único culpable.

Si quieres que te escriban, tienes que dejar que se le pase el sofoco, y no hay nada mejor para eso que una espera en frío. Tampoco te pases y los dejes un mes. Si al cabo de diez minutos tras la lectura no te han escrito, las posibilidades de que lo hagan son más bien nulas.

5º No esperes comentarios para historias conclusas.

Las historias terminadas consiguen comentarios, pero no tantos como las que están en proceso.

En las publicaciones por entregas, los lectores se involucran en la trama y especulan sobre lo que va a ocurrir. Si ya tienen la historia terminada, no van a perder el tiempo escribiendo teorías; van a ir a por sus respuestas, y cuando las consigan, asentirán satisfechos y se irán a otras historias que les generen más dudas y les den más respuestas.

En algunos casos vas a encontrarte con gente que ha tenido una impresión determinada tras leerte y te lo dirán al final de la historia con un comentario único. Yo que tú no me enfadaría. Considéralo un acto bonito. Significa que llegaste de verdad al lector, y que éste no pudo parar entre capítulos porque la necesidad de leerte por entero era demasiado grande, pero al final le tocaste la fibra, para bien o para mal, y tuvo que decírtelo.

6º No asocies lecturas con lectores, aún menos con seguidores.

Si tu novela tiene dos mil lecturas y veinte capítulos, a lo máximo te habrán leído cien personas, pero eso sería poniéndonos en la mejor de las situaciones.

Las lecturas se marcan cuando alguien pincha en tu enlace y lo abre. Puede leer el primer párrafo y abandonarlo, y puede que cien lectores más hagan eso. También puede que un lector deje un capítulo a medias, lo cierre, vuelva a abrirlo en la oficina, en el autobús, en la casa y una última vez desde la tablet, y todo eso sin haberlo terminado.

Después, aunque nos duela recordar este hecho, no son pocas las personas que entran en una historia, no les gusta pero siguen pasando página, leyendo por encima para matar el aburrimiento, por morbo insano para ver cómo termina de estropearse la historia o porque no entienden cómo su mejor amigo puede ser fan de una obra así.

No te amargues. No hagas caso de las lecturas y céntrate en tus lectores reales: los que te escriben. Si tienes veinte lectores asiduos, esos son tus lectores. Los lectores fantasmas muchas veces desaparecen durante años, luego vuelven a buscar tu historia en la red y se la terminan sin avisar de ello, y en muchos casos, tanto les da que termines la novela como que no.

Tampoco los odies. Están en su derecho. Nosotros tampoco le prestamos mucha atención al repartidor de periódicos gratuitos por la calle. Si queremos lectura para matar el rato, se lo cogemos, y sino, pasamos a su lado como si no existieran, pero en ningún caso nos paramos a agradecerle su acto (casi) desinteresado.

7º Haz una pregunta al final del capítulo.

Este es el mejor consejo que jamás te podré dar. No es un truco que se consigue con un comando en Matrix sino una consecuencia lógica.

Como escritor también serás lector, supongo, y sabes lo que se siente cuando terminas de leer un capítulo que te ha gustado (o no), pero del cual no sabes qué decir. Ocurrieron cosas predecibles, por ejemplo. Era un capítulo de tránsito, interesante pero no trepidante, o simplemente te has quedado en blanco. A los lectores, las personas que son esencialmente lectores, les pasa lo mismo, pero peor.

Muchos creen que su opinión no es importante. Tienen pánico escénico. Están seguros de que sus palabras sólo van a hacer ruido en la casilla de comentarios o que no van a decir nada que no digan los cientos de miles anteriores a ellos (aunque sólo tengas tres lectores. Así de monos son nuestros seguidores cuando piensan en nosotros).

Lo mejor que puedes hacer es lo mismo que harías cuando estás ante un desconocido y acabáis de ver una película: Inicia la conversación con una pregunta sobre sus impresiones.

«¿Qué te ha parecido el capítulo?» es la pregunta básica, pero puedes ir más allá. «¿Qué opinas de lo que hizo el protagonista?»; «¿Crees que este nuevo personaje es alguien importante, o lo he puesto porque me molan los tíos buenos?»; «A ver, diez puntos para quien acierte las intenciones secretas que tiene el corredor con su entrenador. Punto extra para quien, además, me diga si el corredor es de fondo o de velocidad, y si se lo va a tomar con tiempo o va a ir a saco».

Bueno, ¿qué opinas? ¿Te ha servido este artículo? ¿Has usado ya una de estas técnicas, aunque fuera de forma intuitiva? ¿Crees que nos hemos dejado algo en el tintero.

Cuéntanos tus experiencias con los lectores fantasmas.

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6 comentarios en “7 consejos para conseguir comentarios

  1. Hola, no soy escritora soy una lectora empedernida y me parece muy interesante el artículo, me parece muy simpática la forma de pedir los comentarios, aunque comprendo a los escritores y es muy triste que no comenten cuando leen sus historias, pues hay que recordar que a ustedes les toma mucho trabajo y aparte no están compartiendo su creatividad y aun como lectora me molesta que no comenten, lo que si puedo asegurar es que cuando no he comentado es por que no he leído una entrada y bueno pienso que comentar es algo importante por que de esa manera los escritores se dan cuanta que su trabajo es apreciado y no nos hagamos a todos nos gusta que aprecien lo que hacemos, a parte de que es un termómetro para saber como va la historia, bueno después de este rollo mareador mil gracias, besos

    Le gusta a 2 personas

    1. Tienes razón en lo que dices. Para los escritores es un problema la falta de comentarios, más que nada porque les genera inseguridades. Como señalas, son un buen termómetro. Aunque no digan nada arriesgado, aunque no se atrevan a señalar los fallos, podemos ver si hemos plasmado bien lo que queríamos decir o no, si se entiende lo que ha pasado, o lo que siente el personaje, y eso no nos lo dicen las lecturas, sino los lectores.

      ¡Besos! 😉

      Le gusta a 1 persona

  2. Tu post me ha parecido interesantisimo Rosa, querida. Como todo lo que publicas. Y estoy tomando notas, que no te quepa duda.
    Soy tanto escritora, como lectora y, en ambos casos, considero los comentarios como una palamadita en la espalda para los que escriben.
    Como lectora, no me puedo aguantar de comentar las impresiones que me ha dejado el capítulo. Soy del tipó histerica y empiezo con ¡waaa! ¡ohhh! y termino con un ¡genial, genial! Que venga el siguiente o ¡No, no, no! ¿Porque ocurrió eso? ¿Cómo pudiste? Aunque ya en frio, no soy tan expresiva, y me remito a escribir algo un poco más legible. Pero siempre comento, obvio, me ha gustado, tengo de decirlo (cuando me gusta una novela, especifíco. Solo cuando me gusta). Tambien soy lectora fantasma que no deja una obra en el priemr capítulo, por muy mala que se lea. (¡Vamos, que merecen una oportunida!), siempre me convenzo. Pero si no pasa mis expectativas la dejo (sin comentarios, confieso, hago mea culpa), aunque si hay voton de me gusta, hago clic sin dudar.
    Como escritora, me gustaría que lo que escribo provoque reacciones. No tan exageradas, pero aceptables. (Buenas, malas. Eso lo dirá el lector), y siempre espero mi plamadita en la espalda. Aunque no exijo. Al menos que me vea en la necesidad (políticas de algunos blogs).
    Soy agradecida, con mis seguirodres fieles y siempre me paso a gradecerles su comentario. Soy una chica demasiado amable, como para ignorarlos.

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  3. Excelente post. Muy buenos consejos, yo como lectora no soy de las personas muy dadas a comentar, normalmente porque soy una persona ocupada y tengo la mala maña de leer las cosas por partes. A veces tengo 10 min libres en el trabajo y leo en ese tiempo, luego al llegar a casa, antes de irme a dormir (a veces me quedo dormida antes de terminarlo y pueden pasar días y yo leyendo solo una entrada de un blog) lo que sí hago es que cuando lo termino (si es un libro) dejo una reseña en Amazon o en Goodreads, pero no tiendo a comentar entradas individuales.

    Así que cuando a mí no me dejan comentarios en mi sitio, no me asusta… Miro las visitas y pienso: “a lo mejor también están ocupadas y no pueden dejarlos” o “no les llamó la atención y tengo que mejorar para que se animen a comentar”.

    Así que ahora me propuse comentar los posts que lea (este por ejemplo lo leí el día que salió y hasta hoy me he puesto a comentar).

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